El Planetario de Pamplona, inaugurado en 1993, cuenta con la cúpula más grande del mundo con 20 metros de diámetro. Se ha convertido en una referencia cultural, científica, turística y educativa obligada, que más de 100.000 personas visitan cada año.
El edificio, en el que destaca la torre cilíndrica sin ventanas y revestida de ladrillo rojo, está inspirado en un panteón funerario del Valle de los Reyes de Egipto, en el tesoro de Atrero de Micenas y en las tumbas marroquíes de Meknes.
La sala de proyecciones Tornamira, bautizada así en honor del astrónomo tudelano del siglo XVI, es lo más espectacular del edificio. Su cúpula tiene capacidad para 220 espectadores.
El Planetario cuenta también con dos salas de exposiciones que acogen algunas de las más importantes muestras de la ciudad. En la primera planta destaca una gran vidriera realizada por Alberto Chueca con motivos del zodíaco.