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Cuando Adorno comenzó a hablar de Industria cultural, en realidad no
estaba creando nada, sino antes bien describiendo la evolución de un
sistema de comercio de bienes simbólicos y culturales que se ha dado
desde comienzos de la modernidad. El teatro, sin dudas, corre la misma
suerte y las mismas exigencias que el mercado impone a todas sus
empresas (recordar si no los malos vientos que soportó Shakespeare con
su teatro “El Globo”).
Sobre las tablas del escenario se suelta una realidad alternativa,
una ficción de valores que discuten con sus espectadores y situaciones
de conflicto que oscilan, como nos dicen sus máscaras, entre las risas y
las lágrimas. El drama lleva un compromiso con la sociedad y la
necesidad de debatir, en todo momento, las problemáticas que la acosan.
En esta dualidad entre el comercio necesario de la realidad y las
sensaciones y debates con el espectador, un gran número de encargados y
operarios se debaten en el trabajo material que da soporte a las
estructuras necesarias. Para ellos la recomendación de Eurotelón, una
empresa dedicada a los telones
para teatros que con un trabajo experto profesional y una variedad
de ofertas destacables, puede dar respuesta a los pedidos y exigencias
de cada situación particular.
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