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PAMPLONA DEPORTES A Usain Bolt algo menos de diez segundos le valieron un oro. A Egoi Martínez, once. Una renta que apenas es un suspiro en una vuelta grande, pero que le permite hacer historia. La Vuelta a España ya le guarda un lugar en su palmarés con su triunfo en Burgos y su maillot de la montaña en 2006, pero ayer, en Sabiñánigo, dio un paso más. Un paso que sólo dos navarros habían logrado hasta ahora: Jesús Galdeano, un día en 1960, y un tal Miguel Induráin en 1985, cuando el villavés distaba mucho de ser un ganador del Tour, cuando la Vuelta se disputaba en abril. El etxarriarra, a sus 30 años, sucede a Miguelón y hoy saldrá vestido con el jersey oro. Egoi merecía un éxito así porque es de los que lo buscan. Cuando puede, claro; cuando no tiene que trabajar para un líder, cuando no tiene que ejercer de gregario de lujo. Ya lo intentó en el Tour, cuando acabó en un amarguísimo segundo puesto en la etapa de montaña de Prato Nevoso, días antes de estrenar paternidad. No es un escalador, pero en la Vuelta había superado los Pirineos en el puesto 16 de la general, a sólo 6:41 del hasta ayer líder Levi Leipheimer. Ese sufrimiento por aguantar cerca de los mejores le permitió vivir ayer la gloria, al triunfar una escapada que se fraguó en la parte inicial de la etapa. Doce hombres la componían y tres de ellos eran navarros. La mitad de los ciclistas de la Comunidad Foral que disputan la Vuelta cogió la fuga buena. Además de Egoi, su compañero Alan Pérez Lezáun y Xabier Zandio (Caisse d´Epargne) se marcharon junto a ciclistas del nivel de Rebellin, Cunego, Nocentini, Halgand, Flecha, Moncoutie o el joven belga Greg Van Avermaet, que es quien venció al sprint, aunque la atención no estaba ahí. La escapada llegó a meta, además de por el esfuerzo de los fugados, porque el Astana lo consintió. Johan Bruyneel sabe de qué va esto y pensó que sería bueno quitarse de encima el jersey oro y la presión y el trabajo que conlleva de aquí a Asturias. Y qué mejor que dárselo a un ciclista al que dirigió el año pasado en el Discovery Channel, y al que se acercó por la mañana para animarle a atacar. Así las cosas, la escuadra kazaja no se esforzó por reducir la fuga. Así, el navarro se convirtió en líder virtual gracias al enorme trabajo que realizó en su favor Alan Pérez Lezáun. El ciclista de Zurucuáin sacrificó sus opciones de triunfo de etapa -tiene su punta de velocidad- y permitió que el grupo entrara en Sabiñánigo con 6:42 sobre el pelotón. Un segundo más de lo que necesitaba Egoi, aunque el navarro tenía un pequeño botín de otros diez segundos que había obtenido en las bonificaciones intermedias. Eso sí, suspense hubo hasta el final. Una agonía interminable para Egoi esperar en meta confiando en que el pelotón tardara más de 6:31 en llegar. Y es que el Caisse d´Epargne y el CSC decidieron tirar en los últimos kilómetros y redujeron la desventaja, para desesperación de los hombres del Euskaltel, que les cuestionaban su actitud. Pero el Caisse velaba por sus intereses. Le interesaba reducir la distancia para que Leipheimer siguiera líder y el Astana tuviera que trabajar. Pero no fue suficiente. Los hombres naranjas, ralentizando el pelotón, lo impidieron. Por once segundos. Un suspiro de oro. Textos tomados del periódico online noticias de navarra. com
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